Mis palabras vertidas fueron tan duras... sólo salieron de mis labios, de mis manos, pero no de mi corazón... se cuanto te dañé, pero sólo tenía una buena intención... A veces el coraje te impulsan a decir cosas que... terminas hundiéndote a ti misma... Esta situación se me vuelve tormento...
Sólo perdona a esta mujer que de rabia se castiga y que por conseguir tu perdón se ha pasado la tarde inmensa en sus pensamientos y su dolor...
Son mis tardes tan tristes sin ti,... me envuelvo en el aura de tu ser, de tus besos y ternura,... los momentos compartidos se vuelven magia pura y sólo anhelo sentir el calor de tus manos en las mías...
Ven a mi, siéntate aquí, en mi corazón, dentro de mi... verás así lo que estoy siento, lo que sería capaz de hacer por volver a ver tu sonrisa...
Sentada en la ventana contemplo la intensidad del atardecer con sus suaves rayos de sol reflejados en mis lágrimas, en mis ojos empapados...
Ven a mi, mi cielo... sonríeme... te lo pido... perdóname, lo necesito...
No hay comentarios:
Publicar un comentario